Lo que realmente me duele es ver como botaste todo a la basura.
A pesar de la contaminación de la vida, no soy tan celoso como debería, no soy tan imperfecto para tu perfección. Soy, o mejor dicho, fui lo que quisieras que fuera, yo era tu juguete; siempre lo supe y no me molestaba. Primer error.
Te mire como un niño enamorado desde el primer día que te vi hasta el último segundo que sentí. Te dije que te amaba antes de conocerte, te dije que te deseaba antes de hablarte, te dije que si esto acababa era por ti, no por mi… y mira fue así.
Cuando nos conocimos me daba mucho miedo perderme en tus ojos, y quise alejarme, pero eres como un virus que no quiere perder su alimento, no me dejaste ir. Y a pesar de que no me amabas, me diste una oportunidad de sentir amor, te dejaste llevar por mi amor para alimentar tus ansias de inseguridad. Siempre traté de mantener ese idilio en equilibrio, aunque sabia que no me deseabas, sabia que yo era tu amigo fiel, el que llegaba tarde del trabajo con la esperanza que un día pudiera darte una casa en Marte y nadie te viera, solos tu y yo. Segundo error.
Claro, podría yo ser el culpable de todo este caos. Pero tu fuiste la que detonó todo en la maldita extraña forma que quisiste, me engañaste, me humillaste, y me demostraste lo poco que valía frente a tus caprichos. Perdí este juego grotesco que se me salió de las manos. Creíste que no me daba cuenta de tus mentiras, me quedaba cuidando a Zoé mientras explotabas tus deseos incomprensibles, yo lloraba hasta los días que no han llegado, escuchabas mientras se destrozaba mi alma, y dormías tranquila con tu imaginación volando. Solo cuando tus demonios entraron a mi vida, la cual ya estaba bastante destruida, creíste que yo no sabia nada, y me contaste más de lo nada que sabía. Total, siempre he sentido más de lo que he creído, he creído más de lo que debía saber.
Y como es el ego de destructivo, me aleje de nuevo, me buscaste al darte cuenta que tus demonios no eran tus necesidades, que yo desde el principio quise darte mis esperanzas, y que aunque te odie con el alma, te amo más allá del karma. Pero no, mi instinto de supervivencia me dio alas en esta caída.
Ahora, mi única esperanza es que entendieras la analogía del deseo que te quise mostrar aquella última vez que nos besamos, que supieras lo que realmente necesitas, que supieras lo que yo no soy. La inseguridad la curas tu, mi autoestima la levanto yo.
Hasta la próxima vez que tengamos que arreglar cuentas.
fucklove